Escribano fue apartado de analizar explosivos tras el informe ETA/11-M

Escribano fue apartado de analizar explosivos tras el informe ETA/11-M
Admite que fue otro funcionario el que realizó una de las nueve pruebas sobre el ácido bórico
MARIA PERAL
MADRID.- La perito de la Policía Científica Isabel López afirmó ayer ante la titular del Juzgado de Instrucción número 35 de Madrid, Gemma Gallego, que su compañero Manuel Escribano fue apartado de la realización de análisis de explosivos tras el conflicto que surgió en marzo de 2005 con el dictamen sobre los 1,3 kilos de ácido bórico hallados en la vivienda de Hasan Haski, procesado por los atentados del 11-M.
Isabel López volvió a comparecer como testigo ante la juez que investiga al máximo responsable de la Comisaría General de Policía Científica, Miguel Angel Santano, y a otros tres mandos de este departamento (Pedro Mélida, José Andradas y Francisco Ramírez) por un presunto delito de falsedad documental. La instructora ha apreciado indicios de que alteraron el informe sobre el ácido bórico realizado por Escribano y por la propia López con el fin de que no constara la referencia a ETA que habían incluido en el apartado de Observaciones. A los peritos les pareció relevante que, en relación a hechos terroristas, el bórico sólo hubiera aparecido en dos ocasiones anteriores: en un piso franco de ETA localizado en Salamanca y en la vivienda de un joven antisistema.
Después de que los peritos se negaran a modificar su informe, el jefe del laboratorio, Francisco Ramírez, manipuló el dictamen, lo firmó en calidad de facultativo como si él hubiera realizado la pericia y cambió el sobre en el que figura la identidad del perito al que se ha asignado un asunto, sustituyendo el nombre de Escribano por el suyo.
A preguntas del letrado de la Asociación de Ayuda a la Víctimas del 11-M, José María de Pablo, Isabel López relató que, desde que ella está trabajando en el laboratorio químico-toxicológico de la Policía Científica, en el que entró en 1979, la mayoría de los informes sobre explosivos eran asignados a Escribano «porque es el mejor». Pero, a raíz del incidente surgido con el dictamen del ácido bórico, Ramírez no le ha vuelto a encargar ningún asunto de explosivos.
La testigo declaró después de Escribano y antes que Pedro Manrique, el técnico que también intervino en el dictamen sobre el ácido bórico y que compareció ayer por primera vez ante la juez Gallego. Preguntada por ésta sobre si juraba decir la verdad, Isabel López respondió afirmativamente, «aunque decir la verdad me está perjudicando». «Si estuviera defendiendo a los jefes, en lugar de problemas tendría condecoraciones», añadió.
Manrique admitió que firmó el dictamen, aunque dijo no recordar si efectuó alguna prueba. Relató que, tras leer su contenido, Ramírez se dirigió a él con el informe en la mano. Vio que el apartado de Observaciones estaba tachado con unas aspas. El jefe se lo mostró y le dijo: «Si esto lo quito, ¿estarías dispuesto a firmarlo?». «No», respondió él.
El técnico coincidió con sus compañeros en que no volvió a saber nada del asunto hasta que, en julio de 2006, Escribano descubrió que el informe de los tres peritos no se encontraba en el sobre correspondiente. En su lugar estaba el firmado por Ramírez.
La declaración de ayer de Escribano fue la más valorada por la defensa de los imputados, ya que el perito admitió que una de las nueve pruebas reflejadas en el informe -la difracción de rayos X- no fue realizada por él ni por López, sino por otro compañero del laboratorio especialista en ese análisis.
Este dato nunca había sido mencionado por Escribano (aunque sí por Isabel López) y sirvió al defensor, José Antonio Choclán, para afirmar que el testigo «ha ocultado datos relevantes». «Ellos», dijo en referencia a los peritos, «también firmaron unas técnicas que no habían realizado personalmente, algo normal en un laboratorio y que carece de trascendencia penal».




0 Comments:
Publicar un comentario en la entrada
Links to this post:
Crear un enlace
Home