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miércoles 27 de diciembre de 2006

«A estas alturas seguimos sin saber qué secreto han revelado los policías»



Free Image Hosting at www.ImageShack.us «A estas alturas seguimos sin saber qué secreto han revelado los policías»

El secretario general de la CEP, Ignacio López, cree «desmesurada» la actuación de Del Olmo «Cuando ya estaba todo resuelto, el juez se descolgó con nuevos requisitos» para ponerles en libertad

MANUEL MARRACO

MADRID.- «A estas alturas, seguimos sin saber qué secreto han revelado». Ignacio López, secretario general de la Confederación Española de Policía (CEP), mantiene que ni leyendo una y otra vez los autos del juez Juan del Olmo consigue explicarse la imputación a los agentes que hablaron con EL MUNDO. Tampoco comprende la actuación de la Dirección General de la Policía, a la que acusa de ensañarse con Antonio Parrilla y Celestino Rivera.

El sábado a las siete y media de la tarde, Del Olmo y López se cruzaron en las escaleras de la Audiencia Nacional. El magistrado se marchaba a casa, pero el líder de la CEP llegaba para comunicarle que ya tenían los 300.000 euros que exigía para liberar a los dos policías. «Corre, que se mete en el coche», le advirtieron en el control de acceso. López corrió y logró que Del Olmo, que se encontraba de guardia, saliera del coche y volviera al despacho. Aún quedaban por delante las «20 horas desesperadas» que habían comenzado momentos antes con la llamada de un anónimo que aportaba 70.000 euros, y que concluyeron horas antes de Nochebuena con los policías abrazando a sus familias.

A última hora, un celo sobrevenido del magistrado hizo que peligrara la salida de prisión. «Cuando ya estaba todo prácticamente resuelto», explica López, «hete aquí que Del Olmo se descuelga con nuevos requisitos que en ese momento resultaron tremendamente frustrantes». Al final, el «esfuerzo» de Caja Madrid hizo posible que el magistrado emitiera el auto de libertad.

Después de que Del Olmo reconociera la semana pasada que carece de competencia para seguir investigando, López es más optimista. «Lo primero que tiene que ocurrir ahora, por el peso de lo que tienen en contra de los dos, es que se retiren de manera inmediata la fianza y el resto de medidas cautelares», dice. «Es cierto que hay una investigación judicial abierta, pero carece de peso suficiente para montar la que ha montado, que es verdaderamente demencial».

¿Qué ha impulsado entonces a Del Olmo a actuar así? «Está obsesionado con el tema de las filtraciones, especialmente por el 11-M, y ha tenido una reacción desmesurada. No tiene razón de ser meterles en el saco del resto de detenidos, con los que no tienen nada que ver, y no tiene ningún sentido detenerles. A partir de ahí, todo ha sido una sucesión de disparates. Cuesta encontrar una actuación judicial tan desafortunada como ésta».

A Del Olmo le sucedió la Dirección General de la Policía, que en una reacción «desmesurada» suspendió de empleo y sueldo a los dos policías. «Su actuación es completamente amoral. Podrá tener un encaje administrativo, pero no tiene encaje dentro de la ética, del sentido común, y es de una decencia moral mínima. Sobre todo si tenemos en cuenta que en este momento hay procesados y condenados por situaciones tremendamente más graves».

López recuerda el precedente del caso Bono, en el que tres policías han sido condenados por los jueces, pero no sancionados por la Policía. También el de los peritos del ácido bórico, cuyos superiores «están acusados de falsificación documental, un delito bastante más grave que la revelación de secretos».

Free Image Hosting at www.ImageShack.us El secretario general de la CEP insiste en algo que considera fundamental: «A estas alturas, seguimos sin saber tanto yo como los letrados de la CEP qué delito hay, cuál es el secreto revelado». «Cada vez que ojeo el auto, confirmo que ha sido un atropello mayúsculo», añade. Especialmente, en el caso de Parrilla, cuya aparición en los autos de Del Olmo considera irrelevante.

«Es como si le dicen: 'usted ha robado un banco y le vamos a meter en la cárcel'. Vale, pero ¿qué banco? 'Pues no sé, un banco'. No. Me tiene que decir, no sólo qué tipo de delito me imputa, sino sobre todo cómo, cuándo y exactamente en qué términos lo cometí. En este caso, seguimos sin saber cuál ha sido el secreto revelado».

http://www.elmundo.es/diario/espana/2065590.html

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