ETA ENFRIA EL OPTIMISMO Y CALIENTA LA REUNION CON RAJOY

EDITORIALES DEL DÍAETA ENFRIA EL OPTIMISMO Y CALIENTA LA REUNION CON RAJOY
Cuando se produjeron los primeros escarceos de la kale borroka antes del verano, ETA subrayó en un comunicado que los actos de vandalismo eran manifestaciones «espontáneas» del pueblo vasco. El Gobierno compró esta versión y la dió por buena para facilitar la negociación. Ayer se puede comprobar el grave error que supuso tal concesión cuando un grupo de 30 encapuchados de la izquierda abertzale atacó con cócteles molotov la Comandancia de Marina de San Sebastián, quemó un autobús urbano y luego incendió el cajero de una entidad bancaria, sembrando el terror a las tres de la tarde en la abarrotada parte vieja de la capital donostiarra.
Antes de los incidentes, Joseba Permach había advertido de que «miente quien diga que el proceso va bien», en línea con el discuso de anteayer de Rafael Díez Usabiaga en la manifestación de San Sebastián, en la que pidió a Zapatero que cambie de actitud.
La izquierda abertzale sigue exigiendo que el Gobierno se siente a negociar con ETA el derecho de autodeterminación, la anexión de Navarra y la excarcelación de los presos, como ha dejado claro en estas últimas 48 horas.
Es posible que el ministro de Interior confiara en que su comparecencia para no desmentir la reunión entre el Gobierno y ETA la pasada semana iba ser interpretada por Batasuna y la izquierda abertzale como un impulso a la negociación y, por tanto, como un factor de desmovilización. Si Rubalcaba llegó a albergar esta idea, es evidente que se equivocaba a la luz de cómo se están desarrollando los hechos.
Puede que ETA no esté pensando en romper la tregua en lo que a secuestros y asesinatos se refiere en los próximos meses, pero lo que parece más evidente cada día es que la organización terrorista va a intensificar su presión sobre el Gobierno con actos violentos y movilizaciones.
ETA siempre ha creído que sólo podía conseguir sus objetivos políticos por la fuerza de las armas. Ahora, está dispuesta a negociar pero quiere hacerlo sin que nadie pueda interpretar que se halla en una posición de debilidad o de claudicación. De ahí el recurso a la violencia callejera, al chantaje sobre la población vasca y la apelación a las bases de la izquierda abertzale.
Todo ello debería servir para enfriar el optimismo moderado que se detectaba en el Gobierno hace algunos días, a pesar de que la banda siempre ha dicho que no está dispuesta a renunciar a ninguna de sus exigencias.
En este contexto, todo indica que la reunión de hoy entre Zapatero y Rajoy no va a ser precisamente apacible. El líder del PP aseguraba ayer que no va a ceder en sus principios -«soy previsible»- , lo que augura que la cita puede ser tensa en las formas y bastante estéril en los resultados salvo que Zapatero se haya guardado algún as en la manga. Nada sería mejor que los dos grandes partidos solventaran sus diferencias ante los difíciles tiempos que se avecinan.
http://www.elmundo.es/diario/opinion/2064509.html




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