La ONU sanciona a Irán con un embargo de tecnología nuclear y balística


La ONU sanciona a Irán con un embargo de tecnología nuclear y balística
PABLO PARDO. Especial para EL MUNDO
WASHINGTON.- El Consejo de Seguridad de la ONU prohibió ayer por unanimidad la exportación a Irán de tecnología que pueda ser aplicada en reprocesamiento y enriquecimiento de uranio y en la fabricación de misiles capaces de llevar armas atómicas. El acuerdo, alcanzado tras más de dos meses de negociaciones, iniciadas después de que Irán no aceptara el ultimátum del 31 de agosto que le impuso el Consejo para que suspendiera sus actividades de enriquecimiento de uranio, deja la puerta abierta a más sanciones, sobre todo en el caso de que Teherán incumpla la Resolución, aunque excluye el uso de la fuerza militar.
Las medidas de la ONU incluyen la prohibición explícita del «suministro, venta o transferencia» de una serie de materiales, tecnologías y sistemas que pueden ser utilizados por Irán en su programa de misiles, enriquecimiento de uranio y agua pesada. Aunque la ONU ofrece una lista de los productos afectados por la prohibición, la Resolución indica que la lista puede ampliarse. Asimismo, ordena la congelación de los activos financieros en el extranjero de tres entidades involucradas en el programa de misiles balísticos de Irán y de otras siete que trabajan en el campo de la energía nuclear. La resolución también expresa su «preocupación por el riesgo de proliferación [atómica] del programa nuclear iraní».
Uno de los aspectos más controvertidos de la resolución es el relativo a los funcionarios iraníes involucrados en el programa nuclear y de defensa del país. De hecho, Rusia obligó a aplazar en dos días la aprobación del documento por su rechazo de última hora a la prohibición de salir fuera de su país a 12 iraníes que trabajan en esos campos. Finalmente, el documento aprobado ayer se limita a pedir a los países que informen al Consejo de Seguridad acerca de la entrada o tránsito por su territorio de esas personas, cuyos activos financieros fuera de Irán también van a ser inmovilizados.
Con estas medidas, el Consejo de Seguridad actúa sobre el programa nuclear iraní y sobre su sistema de misiles balísticos, dado que existe la opinión generalizada de que, si en algún momento Teherán se hace con una bomba atómica, tratará de acoplarla a un misil. Lo que es imposible de probar es que Irán vaya a tener armamento nuclear. De hecho, el enriquecimiento de uranio y las actividades con reactores de agua pesada son pasos necesarios para la construcción de bombas atómicas, pero también en operaciones vinculadas al uso de la energía nuclear con fines civiles, incluyendo investigación médica. Ninguna de las actividades por las que Teherán va a ser sancionado están prohibidas por el Tratado de No Proliferación Nuclear.
Y Teherán replicó ayer con furia ante esas sanciones. El embajador de ese país en la ONU, Javad Sharif, declaró ayer que «un país está siendo castigado por aplicar sus derechos inalienables». El Gobierno de ese país ha advertido que «revisará su cooperación con el Organismo Internacional para la Energía Atómica [OIEA]». Precisamente, ese Organismo va a ser el encargado de informar al Consejo de Seguridad sobre el cumplimiento de las sanciones. Irán también ha amenazado con cambios en sus relaciones «económicas, comerciales y culturales».
Un país que no está en el Consejo de Seguridad de la ONU, pero que ha expresado su satisfacción por la resolución aprobada ayer es Israel. Un portavoz del Ministerio de Exteriores israelí dijo ayer que el acuerdo de la ONU «es un paso importante en la prevención de la proliferación nuclear por parte de Irán». Tanto Israel como Estados Unidos consideran inaceptable que Irán se dote de la capacidad para fabricar armas nucleares. El embajador en funciones de EEUU en la ONU, Alejandro Wolf, dijo ayer que espera que las sanciones «convenzan a Irán de que lo mejor que puede hacer a favor de su propia seguridad es abandonar» su programa nuclear.
A pesar del acuerdo y de esos comentarios, alcanzar la resolución ha sido cualquier cosa menos fácil, sobre todo por las reticencias de Rusia y China -dos grandes socios comerciales de Irán- y Qatar -un país musulmán y vecino de la República Islámica-. Las diferencias, sobre todo debidas a la renuencia de Moscú, alcanzaron un punto tal que ayer por la mañana el presidente de Rusia, Vladimir Putin, mantuvo una conversación telefónica con su homólogo estadounidense, George W. Bush, acerca del debate en el Consejo de Seguridad. Según el portavoz de la Casa Blanca, «ambos líderes recalcaron la importancia de mantener una posición unida en relación al programa nuclear de Irán».
LA RESOLUCION 1737
Irán debe suspender todas las actividades de enriquecimiento de uranio y de desarrollo de reactores de agua pesada.
Prohíbe entregar, vender o transferir a Teherán materiales, equipamiento o tecnología que pueda contribuir a sus planes nucleares y a su programa de misiles balísticos.
Veta la asistencia y la formación técnica, la ayuda financiera o las inversiones relacionadas con los citados programas.
Congela los activos financieros a compañías e individuos vinculados con los proyectos atómicos y balísticos de Irán.
Da 60 días al director general del OIEA para que informe si Irán ha cumplido o no las disposiciones exigidas.
Actúa dentro del Capítulo VII de la Carta de la ONU que prevé sanciones pero no contempla el empleo de la fuerza.
http://www.elmundo.es/diario/mundo/2065096.html




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