Multan por rotular en castellano a un comercio de Barcelona

Multan por rotular en castellano a un comercio de Barcelona
La Agencia Catalana de Consumo ha impuesto una sanción de 600 euros
NANDO GARCIA
BARCELONA.- Primero los denunciaron. Después, les advirtieron de que cambiaran el rótulo exterior. Y lo hicieron. Donde dije frutos secos digo fruits secs. Pero la Agencia Catalana de Consumo no tenía suficiente. Y volvieron a acudir al local para notificarles que les iban a sancionar porque en el interior los pequeños carteles de los productos no estaban escritos todos en catalán. Por si fuera poco, los afectados y multados son los dueños de la Horchatería La Valenciana, con casi un siglo de historia y que está situada en el centro de Barcelona. No quieren hablar porque ya han tenido suficientes problemas. Y no quieren más.
El pasado 7 de septiembre, cuando Xavier Valls estaba al frente del Departamento de Trabajo e Industria, del que dependía Consumo, fue impuesta una sanción de 600 euros a Severino Cortés por «vulneración de los derechos lingüísticos de los consumidores y usuarios, atendiendo a que en el interior del establecimiento, hay rótulos y descripciones de los productos redactados sólo en castellano». Los denunciados, aunque a regañadientes, pagaron porque ya han tenido suficientes problemas. Y no quieren más.
El origen de la sanción se remonta al 7 de septiembre de 2005, cuando Omnium Cultural, una entidad privada dedicada a la promoción y la normalización de la lengua catalana, presentó una denuncia en Consumo porque el establecimiento Frutos Secos Parami, situado a escasos metros de la horchatería y que es de los mismos dueños, estaba rotulado en castellano.
Tres semanas después, la Agencia Catalana del Consumo remitió una carta al propietario del comercio para que «se adecuara a la normativa vigente sobre política lingüística catalana». Les dieron un plazo de dos meses, lo que fue aprovechado por los dueños para cambiar el rótulo exterior. Sin embargo, una inspectora acudió al local transcurrido ese tiempo y les notificó a los dueños que les iban a sancionar porque «las descripciones de los productos alienados están sólo en castellano». Los dueños pagaron y callaron. No querían más problemas. Por eso, ayer mismo se podía leer los minúsculos rótulos de todos los productos en catalán. Donde decía almendras dice ahora ametllas.




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