Sadam ahorcado

EL FIN DE UN TIRANO / La hija mayor de Sadam pidió que su cuerpo se entierre en Yemen «hasta que Irak sea liberado»/ Los abogados del dictador solicitaron horas antes que se retrasara la aplicación de la pena capital
Sadam ahorcado
Fue ejecutado al alba en la 'Zona Verde' de Bagdad Su hija Raghd pide que sea enterrado en Yemen hasta «la liberación de Irak» Los chiíes festejan en las calles la muerte del dictador
MARIAM KAROUNY. Reuters / EL MUNDO
BAGDAD.- Sadam Husein fue ahorcado esta madrugada en la Zona Verde de Bagdad, el recinto fortificado que ocupan el Gobierno, las legaciones diplomáticas de EEUU y el Reino Unido, y que antiguamente fue uno de los palacios del rais iraquí.
La cadena de televisión Al Hurra, financiada por Estados Unidos, informó de la ejecución inmediatamente después de producirse, a las 04.00 hora española.
El ex presidente iraquí fue condenado por crímenes contra la Humanidad, por la matanza de 148 chiíes en Dujail. En una carta escrita desde su celda, Husein dijo esta semana que su muerte lo convertiría en un «mártir». Miles de chiíes celebraron ayer en las calles la ejecución del dictador.
Cuando ya la ejecución era inminente, una magistrada estadounidense rechazó la petición de retrasar la aplicación de la pena, solicitada por los abogados del ex dictador. «La petición de una suspensión inmediata de la ejecución ha sido rechazada», anunció en Washingtion la juez Colleen Kollar-Kotelly.
Raghd Husein, la hija mayor de Sadam exiliada en Jordania, pidió anoche que su padre «sea enterrado en Yemen, temporalmente, hasta que Irak sea liberado y pueda descansar allí».
«La familia reza cada minuto y pide a Dios que deje que su alma descanse en paz entre los mártires», destacó por su parte uno de los abogados de Sadam, Isam Jhazzawi .
La ejecución ha tenido lugar justo al empezar la fiesta del sacrificio una fecha muy simbólica, debido a que el Eid conmemora el sacrificio del profeta Abraham, a quien Dios ordenó matar a su hijo para ofrecérselo. Muchos chiíes considerarían que la ejecución de Sadam sería una especie de bendición. Pero este simbolismo al mismo tiempo enfurecería a los suníes, que creen que los chiíes han manipulado el juicio al depuesto dictador.
Fractura social
La muerte en la horca del dictador iraquí ha acentuado la división en el país, que vive desde hace meses una situación de guerra civil larvada. De Mosul a Nasiriya, pasando por Tikrit, la reacción popular ante el ahorcamiento de Sadam reflejaba ayer la profunda fractura de la sociedad iraquí.
«Hemos sufrido durante 35 años... Sadam ha cometido crímenes atroces por los que finalmente ha pagado», aseguraba en Nasiriya, una región de mayoría chií, Mahmud Kanu, un jubilado de 65 años, en declaraciones a France Presse.
Para el abogado Ismail Majid, de Mosul -en el norte del país, de mayoría kurda- «matar a Sadam era un deber, incluso si el juicio ha tenido irregularidades. Él asesinó a miles de inocentes que jamás tuvieron derecho a un proceso justo».
«Se trata de una ejecución decidida por los americanos, los iraníes y sus aliados... No puede hablarse de justicia» se quejaba Ihsan Abdullah, un estudiante de 22 años que vive en Tikrit, el feudo de Sadam Husein y una de las zonas de dominio suní en el norte de Bagdad.
«Sadam no era un dictador. No ha hecho más que defenderse de aquellos que querían matarlo», en opinión de Abu Alaa, un comerciante de esta ciudad que aludía así a la matanza de Dujail en 1982, por la Sadam que fue condenado a muerte.
«Yo festejo con todo mi ser la ejecución del dictador, porque él está en el origen de todos los problemas por los que ha pasado Irak, pero hubiera preferido que la condena se aplicara después del juicio por la matanza de Anfal», aseguró por su parte Saman Mohammed, un funcionario kurdo de Erbil, al norte del país.
Ali Abdul Sahib, un abogado de Kut -al este del país- aseguraba que la desaparición de Sadam Husein contribuirá a la pacificación y estabilización de Irak». Pero este optimismo está lejos de ser compartido por muchos de sus compatriotas.
La mayor parte de los observadores de la política iraquí estiman que, tras su caída, el peso político de Sadam Husein en el seno de la insurgencia ha sido cada vez menor. En este sentido, se da por hecho que, a pesar del riesgo de algunos episodios aislados, la desaparición de Sadam no agravará la situación en el país, en el que los enfrentamientos sectarios se han cobrado una media de 100 muertos al día en los últimos seis meses, según datos de la ONU.
«Su muerte no arreglará ninguno de los problemas del país. La mayor parte de nosotros nos alegramos de su desaparición, pero lo cierto es que la situación actual es peor que la que teníamos durante su régimen... Yo no pienso exteriorizar mi satisfacción», señaló el juez Ibrahim Yasine, 35 años, que vive en Baquba, escenario habitual de violentos enfrentamientos entre chíes y suníes.
La retransmisión del proceso judicial contra Sadam Husein, seguida al principio con enorme expectación, fue perdiendo gradualmente interés para los iraquíes y las manifestaciones favor o en contra de Sadam fueron desapareciendo poco a poco.
Distintas organizaciones de defensa de los Derechos Humanos criticaron ayer la ejecución y han denunciado que su proceso no se ajustó a las normas del Derecho Internacional.
Un tribunal de casación confirmó el martes la condena a muerte emitida el pasado 5 de noviembre por la muerte, tortura y otros crímenes cometidos contra la población chií de la localidad de Dujail en los años 80. Se trató de una represalia del régimen de Sadam por un intento de atentado contra el dictador.
El Pentágono indicó que las tropas estadounidenses en Irak se encuentran en estado de «máxima alerta» dada la posibilidad de que se produzcan altercados entre las comunidades chiíes y suníes tras la muerte de Sadam, según informa la agencia Efe.




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